El último monitoreo de los estados financieros de los bancos argentinos realizado por RankingsLatAm, que abarca el período de 2019 a septiembre de 2025, proporciona un panorama completo de cómo están evolucionando los balances y los resultados de todos los competidores del sector permitiendo comparar desempeño e indicadores de cada entidad a lo largo del tiempo.

A septiembre de 2025, los activos totales del sistema bancario alcanzaron los USD 200.900 millones, lo que representa un aumento interanual del 5,9% en comparación con septiembre de 2024. Esta expansión, medida en dólares estadounidenses, destaca una recuperación moderada a pesar de la persistente inflación, los ajustes cambiarios y las restricciones regulatorias que siguen condicionando la intermediación financiera en Argentina.
La concentración de activos se mantiene alta, con el Banco de la Nación Argentina consolidando su liderazgo con el 22,94% de los activos totales del sistema. Le siguen el Banco de Galicia y Buenos Aires con el 12,28%, el Banco Santander Argentina con el 8,58%, el BBVA Argentina con el 7,84% y el Banco Macro con el 7,17%, mientras que el resto del sistema representa el 41,20%. Esta estructura subraya el papel dominante de un pequeño grupo de grandes instituciones, en particular la banca pública, en la dirección de la dinámica general del balance.
El crédito al sector privado muestra una trayectoria marcadamente diferente y mucho más dinámica. El total de préstamos, excluyendo al sector público, ascendió a USD 87.000 millones a septiembre de 2025, lo que representa un marcado crecimiento anual del 43,9% en dólares estadounidenses en comparación con el mismo mes del año anterior. El Banco de la Nación Argentina lidera la cartera de préstamos al sector privado con una participación de mercado del 19,3%, seguido del Banco de Galicia y Buenos Aires con el 14,2%, el Banco Santander Argentina con el 10,1%, el BBVA Argentina con el 9,8% y el Banco Macro con el 8,4%. La fuerte expansión del crédito refleja tanto una base de comparación baja como una reactivación gradual del crédito en términos reales, especialmente en los segmentos vinculados al consumo y la inversión.
Un análisis más detallado de la composición del crédito revela importantes divergencias entre los tipos de préstamos. Los anticipos a empresas alcanzaron los 6.000 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 45,7%, mientras que los préstamos documentados totalizaron 20.100 millones de dólares, con un incremento anual del 25,0%. La cifra más llamativa proviene de los préstamos hipotecarios, que, aunque todavía relativamente pequeños, con 4.300 millones de dólares, se expandieron un 204,7% en dólares estadounidenses, lo que indica una reactivación tentativa del financiamiento de vivienda a largo plazo. Los préstamos con garantía aumentaron a 5.000 millones de dólares, un 57,5% más, y los préstamos personales ascendieron a 13.000 millones de dólares, con un aumento interanual del 67,1%. Otros préstamos al sector privado, por un total de 31.500 millones de dólares, también mostraron un sólido crecimiento del 51,6%, lo que confirma una recuperación generalizada de la actividad crediticia.
En cuanto al financiamiento, los depósitos totales alcanzaron los USD 132.000 millones en septiembre de 2025, un aumento del 5,6% en comparación con septiembre de 2024. El Banco de la Nación Argentina vuelve a dominar la cartera, con el 24,02% del total de depósitos, seguido del Banco de Galicia y Buenos Aires con el 12,56%, el Banco Santander Argentina con el 9,10%, el BBVA Argentina con el 8,46% y el Banco de la Provincia de Buenos Aires con el 6,87%. Sin embargo, el crecimiento de los depósitos ha sido desigual entre los distintos instrumentos, lo que refleja el cambio de preferencias en un contexto de alta inflación y volatilidad de las tasas de interés.
Los depósitos del sector público ascendieron a USD 23.600 millones, con un aumento interanual del 3,2%. Las cuentas corrientes disminuyeron a USD 13.400 millones, con una contracción del 9,0%, mientras que las cuentas de ahorro cayeron a USD 46.600 millones, un 3,7%. En contraste, los depósitos a plazo mostraron un fuerte repunte, alcanzando los USD 45.100 millones y creciendo un 26,4% en dólares estadounidenses. Este cambio hacia instrumentos a plazo sugiere una búsqueda de rentabilidad y protección contra la inflación, así como el impacto del aumento de las tasas de interés nominales en el comportamiento de los depositantes.
A pesar de la expansión del balance y la sólida recuperación del crédito, los indicadores de capital y rentabilidad revelan crecientes presiones. El patrimonio neto descendió a USD 42.600 millones a septiembre de 2025, lo que representa una contracción anual del 8,6% en comparación con los USD 46.700 millones de septiembre de 2024. A nivel de sistema, el resultado del período mostró una ligera pérdida de USD 50 millones, lo que pone de relieve los desafíos que enfrentan los bancos para preservar la rentabilidad en un contexto de costos regulatorios, descalces de tasas de interés e incertidumbre macroeconómica.
La dispersión de la rentabilidad entre instituciones sigue siendo significativa. Banco Santander Argentina lideró el ranking por resultados del período con USD 347,8 millones, seguido de Banco Macro con USD 134,4 millones y Citibank NA con USD 87,1 millones. El Banco de la Ciudad de Buenos Aires registró resultados de USD 61,2 millones, mientras que el Banco Provincia del Neuquén registró USD 53,0 millones. Estas cifras indican que, incluso en un contexto de tensión sistémica, algunas instituciones han logrado generar sólidas ganancias, aprovechando su escala, diversificación y eficiencia operativa.
En general, los datos de septiembre de 2025 confirman que el sistema bancario argentino atraviesa una fase compleja caracterizada por un crecimiento moderado de los activos, un fuerte repunte del crédito privado, cambios en las estructuras de depósitos y una mayor presión sobre el capital y la rentabilidad.
El seguimiento continuo de los balances y resultados realizado por RankingsLatAm desde 2019 proporciona información crucial sobre cómo los bancos están adaptando sus estrategias en respuesta al volátil ciclo económico argentino, ofreciendo señales valiosas para los profesionales financieros, bancarios y de seguros que analizan el riesgo, la resiliencia y el potencial de crecimiento futuro del sector.
